Principio Kiss

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Affordances percibidas

Me acuerdo que antes no podía entrar en un ascensor sin criticar los botones. Estaba obsesionado por dar con affordances mal percibidas y me quejaba amargamente cuando empujaba una puerta de la que había que tirar. La manera de aliviar tal desazón fue este blog, del que hace ya cinco años.

Hace bien poco, en un podcast sobre affordances e interfaces adaptativas, descubrí gratamente, de parte de Justin Davis (web oficial | twitter), este gráfico clasificando las affordances:

Cada cuadrante está ocupado por un tipo de affordance. Cuando no se percibe ninguna acción posible en el objeto, debido precisamente a que no hay ninguna acción presente, se dice que estamos ante un correct rejection (rechazo correcto), como ocurre en el caso de un muro, que no parece que se pueda abrir por parte alguna y, efectivamente, no se puede, o con todo elemento en el que no se pueda hacer clic y tampoco de la sensación de poderse.

Si existe una acción que se pueda realizar, pero se carece de las pistas que nos indican como realizarla, estamos ante una hidden affordance (affordance oculta). Por ejemplo, ese enlace que nunca pensábamos que fuera en efecto un enlace. En el caso contrario, algo que parece un botón y al final no lo es, estaríamos ante una false affordance (affordance falsa), en la que parece que puedes tomar una acción, pero no puedes.

La manera correcta de hacer las cosas, y a lo que nos referimos al decir simplemente affordance, se corresponde con las affordances percibidas (perceived affordance).

Ya intento perder menos los nervios con los ascensores, pero intento no perder la pasión por mejorar las cosas.

No comas nada anunciado en televisión

Para bien o para mal, los rasgos de mi personalidad no permiten que algo desbarajuste seriamente mi circuito cerebral de recompensa y motivación. Solamente una substancia, hace unos pocos años, hizo agitar mi nula propensión a la adicción: el chocolate blanco con coco de Lindt.

Aparte de descargar toneladas de dopamina, esta tableta de chocolate tenía la peculiaridad de venderse únicamente en verano. Al llegar septiembre empezaban a retirarlas del mercado, a veces ofertándolas a precios más bajos, cosa que yo aprovechaba para almacenarlas, cual hormiga, para la época de sequía del Excellence Coconut. Me tenía sin cuidado que la fecha de caducidad estuviera cercana en los próximos meses.

Sin embargo, esto es una práctica habitual de las empresas chocolateras. Los Ferrero Rocher y MonCheri, por ejemplo, no se venden en verano, sino a partir de octubre. He leído todo tipo de teorías sobre estos hechos: que si la calidad del producto no se puede garantizar en épocas de calor, con el chocolate derritiéndose, que si en verano el precio de la leche sube, debido a que la hierba se seca y las vacas comen menos, que si los Illuminati… No.

Martin Lindstrom, autor de Brandwashed (Así se manipula al consumidor, en español), explica en su libro como las empresas consiguen lavarnos el cerebro y que compremos sus marcas. Tras cada decisión a la hora de ofrecer un producto, se esconde una ciencia especializada en el arte de la seducción [en]:

Dole y otros cultivadores de plátanos han hecho de la producción de un plátano una miniciencia, en parte para manipular la percepción de frescura. De hecho, han publicado una “guía de plátanos” para fruteros, que muestras las distintas fases de color que puede alcanzar un plátano durante su ciclo de vida. Cada color representa el potencial de venta del plátano en cuestión. Por ejemplo, los registros de ventas indican que los plátanos de color Pantone 13-0858 (también conocido como amarillo vibrante) se venden menos que los plátanos de color Pantone 12-0752 (también llamado botón de oro), que visualmente es un grado más cálido y sugiere una fruta más madura y fresca. Las empresas como Dole han analizado los efectos en las ventas de todas las variedades de color y, por consiguiente, plantan sus cosechas en las condiciones más propicias para obtener el “color” adecuado. ¿Y las manzanas? Aunque resulte difícil de creer, mi investigación reveló que si bien pueden parecer frescas, las manzanas del supermercado tienen en realidad una antigüedad media de catorce meses.







Per Color, exposición de Marco Ugolini, con muchos tonos Pantone, pero que no resultaron en ninguna venta tras tomar las fotografías. Vía Vlamboyant.

Probablemente, como todo en el mercado, la principal causa de retiro del Excellence Coconut responde a razones manipuladoras de marketing. Es el principio de escasez, una de las seis “armas de influencia” que Robert Cialdini apunta en Influence: Science & Practice, un libro que se considera el estándar de facto sobre la psicología de la persuasión. Este principio se vuelve decisivo cuando se hace evidente que el recurso es finito (los clientes ven que es un producto exclusivo) y cuando se adjunta un carácter apremiante a la escasez (se retira del mercado). El “solo quedan dos asientos” o sitios como Ebay, son ejemplos claros de explotación de esta regla.

Ni farmacéuticos, ni enfermas, ni pacientes acostumbran a cuestionar las prescripciones de sus doctores. Cialdini expone un caso en el que un médico ordenó la administración de gotas en el oído derecho para un paciente sufridor de una otitis. En la prescripción, en vez de anotar “Right ear” (oído derecho, en inglés), abrevió escribiendo “place in R ear“. La obediente enfermera que leyó el precepto, procedió a dejar caer la requerida cantidad de gotas en el ano del paciente (rear es trasero en inglés). Evidentemente, un tratamiento rectal para una infección de oído no tiene mucho sentido, pero ni el paciente, ni la enfermera lo cuestionaron.

Este caso explicita el principio de autoridad, que influencia siempre y cuando los clientes crean en el poder y la autenticidad de la autoridad. Michael Pollan, autor de éxito e intelectual en temas de alimentación, publicó Food Rules: An Eater’s Manual, un compendio de reglas para comer de manera saludable. Tales como “no comer cereales para el desayuno que cambien el color de la leche” o, una de sus máximas más importantes: “no comprar alimentos que tengan más de cinco ingredientes“.

A raíz de ello, Häagen-Dazs relanza un mismo producto con diferente nombre, el Chocolate original pasa a llamarse Five. Los dos productos contienen los mismos cinco ingredientes, pero ahora Five es un éxito. Cuantos menos ingredientes, más saludable. Una nueva apreciación del público por la simplicidad, inducida por una autoridad.



Proyecto de Antrepo simplificando los envoltorios de ciertos productos internacionales. En la segunda parte dan un paso más para acabar pecando de simples, con el color del envoltorio y el nombre de la marca en Arial Helvetica.

Pollan, irritado ante esta última estrategia de marketing, acabó añadiendo una nueva regla: “no comer nada anunciado en televisión“.

Rápido repaso de la ortografía española actual

— Mamá, mamá, ¿hay gelatina?
— No hija, solo hay i griega e i latina.

Aunque la denominación más extendida de la letra “y” es “i griega”, se recomienda llamarla “ye” en la nueva ortografía. ¡La ortografía! Otra cosa más en la que hay que estar actualizado.

A raíz de una duda lingüística llegué a las FAQ de la Real Academia Española y me vi disfrutando de la lectura como no habría esperado. Me di cuenta que estaba desactualizado en ciertas reglas y, como muchas de las decisiones o recomendaciones de la Academia se justifican por la simplicidad y el principio de economía del lenguaje, que me parecen razones más que honestas y loables, pues estoy muy a favor.

Así, aunque tiene ya un tiempo esta “nueva” ortografía, no está de más repasarla y plantearse como buen propósito de este año el mejorar nuestra ortografía. La mayor simplificación proviene de la eliminación de muchos acentos y que se convierte en obligatorio:

  • Eliminación del acento diacrítico en “solo” y los pronombres demostrativos “este”, “ese”, “aquel”, etc. Sin excepciones. Se acabó el pensar si “solo” se puede sustituir por “solamente” para ponerle o no acento.
  • Eliminación del acento en la conjunción “o”, que antes llevaba cuando separaba dos cifras.
  • Eliminación también del acento en un puñado de palabras que ahora son consideradas monosílabas, por contener diptongos o triptongos. Afecta a formas verbales y a sustantivos como ion, guion o truhan, que la conocemos todos por la canción de Julio Iglesias.
  • A la hora de escribir extranjerismos o latinismos crudos (no adaptados) deben escribirse en cursiva. Así debería ser affordance, estándar y standard, a grosso modo.
  • Cuando utilicemos prefijos (como anti o ex, por ejemplo), van soldados. Mi exnovia era supermodelo. A no ser que la palabra a la que preceden se escriba con mayúsculas o sea un numero, que van con guion (mini-USB, sub-21). Por último, las palabras se escribirán separadas cuando sean pluriverbales, como anti pena de muerte o pre Segunda Guerra Mundial.
  • Encima mío y detrás tuyo está mal dicho. Sería correcto encima de mí y detrás de ti, pero creo que si insistimos lo suficiente, al final lo aceptarán.
  • Resulta que hay tres verbos en español que presentan dos participios (regular e irregular). Así es correcto decir imprimido e impreso, freído y frito y proveído y provisto cuando se usen como participios. “Rompido” no vale.
  • Se dice “un área muy extensa y un hacha afilada” porque el indefinido “una” toma la forma “un” cuando antecede inmediatamente a sustantivos femeninos que comienzan por a tónica. Para el resto de artículos se utiliza el género apropiado (“toda el agua”, “esta hacha”, “aquella área”).
  • Las MAYÚSCULAS llevan tilde. Parece que había una leyenda urbana que afirmababa no era obligatorio, pero la Real Academia Española nunca ha tenido tal regla. Las siglas, sin embargo, ni llevan acento, ni tienen plural (no se añade ninguna ‘s’ como hace el inglés). Por otro lado, las abreviaturas llevan un punto al final de la palabra recortada, pero los símbolos no (tal como “cm”, “m” y los más evidentes ?m o Å, Fe, Ag, etc.)
  • Las particulas “qué”, “cuál”, “quién”, “cómo”, “cuánto”, “dónde”, etc. se escriben sin acento cuando, entre otras cosas, son átonas (salvo “cual” cuando va precedido de artículo que también va sin acento). Es decir, si no tienen el peso del relieve en la pronunciación. Así “lo importante no es el qué, sino el cómo”, pero eso “no significa que no importa como se hagan las cosas, sino cuándo”. “¡Que aproveche! ¿Qué has dicho?”.
  • “Porqué” es sustantivo y tiene plural (porqués), “por qué” es el que va en las preguntas, “porque” es la respuesta a estas preguntas y “por que” acostumbra a utilizarse más con un artículo entre medio, como por ejemplo, “este es el porqué por (el) que te llamé”.
  • Los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año se escriben en minúscula, a excepción de festividades, acontecimientos históricos o nombres propios de calles, edificios, etc.

Y ante las dudas, el Diccionario panhispánico de ídem.

Arte callejero para despedir el año

Las discusiones sobre que es el arte son como las de si Dios existe. Finalmente uno acaba cansado de las dos y lo único que le apetece es experimentar. Me ahorro por ello entrar en debate sobre si es o no tal, el llamado arte urbano.


Visto en las calles de Ponte A Poppi en Casentino, Italia.

Prefiero verlo como la capacidad de añadir el factor emocional a un diseño técnico. Con más o menos gracia o más o menos acierto, personalizar el mobiliario callejero no solo ha sido aprovechado por campañas publicitarias, sino que ha hecho a artistas urbanos alcanzar el nivel de celebridad.


Ojalá fuera yo Banksy.

Aunque el llamado arte urbano está, a veces, más a camino entre la gamberrada, el ingenio o el meme en el MundoReal™. Más del rollo “guarro limpia el coche”, que de pieza reivindicativa, pero de todas formas, el ingenio utilizado en algunos casos, especialmente en el de las señales, es digno de compartir:



De Respuestas sarcásticas a señales con una completa buena intención.

Valga esta entrada para felicitaros a todos el nuevo año!

Actualización: Un enlace con las 100 mejores obras de arte urbano de 2011.

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Affordance para la web

La affordance es una característica de los objetos que siempre ha fascinado en este blog. Es uno de los conceptos tántricos en el diseño, prestado directamente del campo de la psicología. Definíamos la affordance como la irresistible seducción de un objeto para invitarnos a utilizarlo. Si está bien diseñado, ese objeto tendrá una serie de características que nos transmitirán instantáneamente cómo usarlo, alcanzaremos una comprensión intuitiva de su uso incluso antes de utilizarlo.

Disponen en este cuaderno de una categoría propia para repasar ejemplos en los que, por ejemplo, la affordance falló de alguna manera. Sin embargo, en esta ocasión vamos a ver cómo podemos aprovecharnos de este concepto cuando se elabora una interfaz web.

La affordance permite tomar decisiones.

El objetivo a cumplir es hacer que los distintos componentes que forman nuestra interfaz o sitio web sean reconocibles por los usuarios. Un vídeo embebido en una web deberá transmitir que puede ser reproducido. De nada servirá incluirlo si el usuario no intenta ejecutarlo porque desconoce que es un vídeo.

A priori, existen dos características básicas que tienen en la affordance el mayor impacto: la forma funcional y el contexto:

Una forma que siga a la función

Esta relación debe ser crítica para la comprensión intuitiva del objeto. Los botones son un buen ejemplo de esto. Sobresalen, de tal forma que da la sensación que tienen volumen sobre una superficie, tienen colores llamativos y son receptivos, generando un feedback visual al situarse sobre ellos (hover). Transmiten, de esta manera, la affordance percibida de “ser presionados”.



¿Las acciones deberían ser botones o enlaces? Depende de la acción, pero siempre cuida las etiquetas de dichos botones y da a entender al usuario qué es lo que se va a encontrar a continuación. Fuente: Affordances in Modern Web Design de Adrew Maier.

Lo mismo sucede con un campo de introducción de texto en un formulario (input). Estos elementos acostumbran a tener una sombra interior que les da profundidad, lo que transmite la idea de que pueden ser rellenados. Otro ejemplo es el punto de inserción (típicamente una línea vertical que parpadea en la pantalla), que transmite “empezar a escribir”. Un lista de enlaces, sea horizontal o vertical, tiene una mejor affordance percibida como menú de navegación que una cadena de caracteres en medio de un párrafo.

En la web acostumbramos a explorar las páginas buscando enlaces o áreas donde se pueda hacer clic. Una affordance de la clicabilidad (affordance of clickability) sería mejor cuando más reconocibles sean dichas áreas. Concretamente, el puntero del ratón cumple una de las funciones más importantes como indicador de interacción al cambiar de forma sobre diferentes elementos. Una buena manera de controlar la affordance del puntero del ratón es a través de la propiedad “cursor” de las CSS, con valores tales como “text” —para elpunto de inserción, “pointer” —que muestra la mano que indica que se puede hacer clic, “move” —útil para elementos que se pueden arrastrar y soltar (drag & drop) y otros.

Es un clásico recomendar que en orden a maximizar la affordance percibida de clicabilidad se dé color azul y subrayen los enlaces, aunque lo realmente importante es que estos se distingan del resto de los contenidos y sean visibles. Si no estamos seguros, ni podemos hacer tests con usuarios, mejor no reinventar la rueda.

En definitiva, será primordial minimizar el tiempo que tardarán los usuarios en darse cuenta de la función de cada elemento de la interfaz. Seguro que las nuevas características de CSS3 permitirán un abanico de nuevas posibilidades que ayudarán a que el usuario sepa que hacer con tan sólo mirar, sin generar nuevos problemas, como los relacionados con la legibilidad producidos por la propiedad “text-shadow”. No hay que olvidar que la función es más importante que la forma.

Affordance contextual

Este concepto hace referencia a la relación que existe entre el objeto y el observador, que dependiendo de sus características puede percibir una función u otra.


No sabemos lo que es obvio para todo el mundo.

Es por ello que se requiere estudiar a la audiencia. Hay que conocer lo que es evidente para ellos debido a su experiencia anterior y sus modelos mentales. Saber como el usuario percibe un objeto, mas que lo que actualmente es. La relación es tan importante que podríamos asimilar contexto y uso llegando a concluir que affordance y contexto son una misma y única cosa.

Esto aplicado al diseño de sitios web implica tener en cuenta las siguientes herramientas conceptuales:

  • Patrones de diseño en interfaces de usuario. Soluciones a problemas comunes de diseño que pueden reutilizarse ya que han demostrado ser efectivas. User Interface Design Patterns es una interesante colección de patrones para la web, así como Patternry o Welie.
  • Estándares. Siempre que sea posible, optar por un estándar reconocido. Bien sea una estructura con cabecera, barra lateral, contenido y pie, o el uso de un botón RSS.
  • Metáforas. Se valen de reconocer como modo de aprendizaje. Así el uso de una metáfora apropiada ayuda a transmitir el significado y propósito de un determinado elemento en el diseño. En esta web se utiliza una navegación horizontal como metáfora de un paseo por una galería de arte.
  • Modelos conceptuales coherentes. De esta forma el aprendizaje de un proceso concreto se puede aplicar a otras partes.
  • Simplicidad. Una manera de reducir la complejidad de la interacción es ocultándola o reduciendo el peso visual que tiene. Como ejemplo concreto tenemos la navegacion sensible al contexto, que varía dependiendo de la acción del usuario en la página. Ayudan básicamente a limpiar la interfaz y a permitir concentrarse en la tarea que recaba la atención del usuario. Un ejemplo notable es el de los vídeos, como en vimeo, que una vez que se ejecutan, ocultan los controles de navegación y vuelven a aparecer al posar el cursor sobre el vídeo.

El objetivo consiste en desarrollar affordances que ayuden al usuario a no cometer ese primer error, que mejorarán si recordamos que las características físicas de un diseño influyen en su función y, junto a una visibilidad y acción coherente, tomamos en cuenta la relatividad del observador, el contexto.

Su nombre es Paul Van

Mi trabajo de Clark Kent se desarrolla en una empresa de anuncios de contactos con lavabos unisex. Al igual que Reynholm Industries, está llena de gente atractiva, que no trabaja mucho y tiene affairs. Los desarrolladores son para echarles de comer aparte.


Identifica al informático.

Soy el Product Manager de Reynholm Industries. Esto es, a pesar de tener un respetable conocimiento técnico, soy un desarrollador fracasado, aunque con suficiente aptitud comercial como para entender que estamos en el negocio para ganar dinero. Soy mediocre en casi todo, pero al contrario que algunas personas en otras funciones, no hay un área en la que sea un completo inútil.

Volviendo a la gente con affairs, he descubierto que la mejor manera de obtener feedback sobre nuevos productos o interfaces no es preguntándoles que piensan de estos. En vez de ello, resulta más provechoso explicarles muy brevemente lo que van a usar a continuación y dejar que lo manejen, que exploren, pero permitiendo que hagan cualquier pregunta que les venga en mente. Si les preguntamos que piensan, entran en modo crítica y empiezan a buscar problemas, que no es justamente la actitud que toma un usuario real cuando interactua con un sistema.

Para recibir feedback de nuestros usuarios cuando tienen problemas de soporte, quiero proponer que el formulario de contacto de la empresa de anuncios de ídem sea más amigable:

Formulario de contacto para soporte
Una idea estupenda la de mapear la severidad del ticket con unas opciones más humanas: “Con calma, solamente es una consulta”, “Un poco inquieto, ya que tomaré una decisión basada en su respuesta”, “Nervioso, creo que puede que haya roto algo!” y “Socorro!”

Paul Van siempre agradece cualquier comentario que le puedan aportar sobre el blog. Pueden escribir para cualquier cosa (¡menos para preguntar donde comprar las sillas en miniatura!) . Siempre respondemos a su contacto.

Frase del Gurú: imágenes bajo cristal

¿Por qué no habré conocido a Bret Victor (web oficial | twitter) antes? Me hubiera, al menos, ahorrado este post sobre las tablets. Bret Victor, un apasionado y admirable diseñador de interfaces de usuario, dejó su trabajo en Apple debido a su nulo interés por ayudar a la gente a mirar fotos y escuchar música, a través de lo que él ha bautizado como “imágenes bajo cristal” (Pictures Under Glass).

A raíz de un popular vídeo de Microsoft sobre una visión tecnológica del futuro, Bret escribió recientemente una crítica con la que simpatizo totalmente. En A Brief Rant on The Future of Interaction Design se queja de que la visión mostrada, desde la perspectiva de la interacción de usuario, no es para nada visionaria, sino más bien un tímido incremento del actual status quo. Es una lectura rápida e interesantísima, con el plato fuerte de las manos como protagonistas.

Alegar que “imágenes bajo cristal” es el futuro de la interacción es como reivindicar que el blanco y negro es el futuro de la fotografía. Es obvio que es una tecnología de transición. Y cuanto antes hagamos esa transición, mejor.

10 aplicaciones web minimalistas

Esta no es una entrada más con una selección de webs con un cuidado diseño minimalista. Más allá de un bonito y reducido espacio estético, estos sitios webs no hacen nada más que algo muy concreto. Sólo satisfacen una función y, a parte de algo de publicidad, no añaden ningún elemento extra para cumplir su objetivo. A continuación, 10 aplicaciones web minimalistas, que no necesariamente útiles. Las que encima lo sean, pues se merecen un “favoritos”, Delicious o donde quieras guardarlas:

  1. Goingtorain.com. No hay informe meteorológico más simple. Reducido a lo más importante, ¿va a llover?
  2. Printablechecklist.org. Tan sólo permite generar una lista de tareas con sus respectivas casillas de verificación (una llana to-do list). Cuando estemos listos con la lista, imprimimos desde el navegador.
  3. Nowdothis.com. El autor se refiere a esta herramienta más como un jefe que como una to-do list. Sin embargo, no es más que esto último, pero que va pasando las tareas conforme las vas completando.
  4. Jacksonpollock.org. Expresionismo abstracto a clic de ratón. Mejor no pruebes este lienzo en Internet Explorer.
  5. Dummyimage.com. Crea contenedores para imagenes (normalmente útiles para uso en wireframes o prototipos HTML) con tan sólo añadir el tamaño de esta forma: http://dummyimage.com/640×480.

    A Dummy Image
  6. Isitsaturday.net. ¿Es sábado? Y de los mismos creadores, ¿es domingo?. La misma genial idea está disponible para los jueves y los viernes. Sin embargo, parece que el resto de días de la semana carecen de este interés.
  7. Quietwrite.com. Un procesador de texto online donde se ha eliminado prácticamente todo para que tan sólo podamos concentrarnos en escribir. Muy al estilo del “Zen Mode” o pantalla completa en la edición de entradas de las nuevas versiones de WordPress.
  8. E.ggtimer.com. No podía faltar en esta lista un temporizador. Especifica el tiempo añadiéndolo al final de la URL (por ejemplo: http://e.ggtimer.com/3hours14minutes15seconds). Del mismo estilo tenemos a CD y, más visual, Timer Tab, que reúne despertador, temporazidor y cronómetro.
  9. Donothingfor2minutes.com. Esta web nos invita a estar un par de minutos sin hacer nada. Meditando si queremos mientras escuchamos las olas que se reproducen. Si lo conseguimos, nos premian con más indolentes paraderos.
  10. The Ultimate Productivity Blog. Por último, incluiremos un blog en esta lista. Uno muy minimalista que trata de, como el nombre indica, la mejor manera de mejorar tu productividad.

Sólo se muere una vez

For all my HTML nerd friends, this is in the cemetery behind my house“. Jake entonces publica en Facebook una foto que acaba de tomar en el cementerio que queda detrás de su morada en Berlín:


R.I.P. Meta Linck

No me quiero poner trágico, pero todos vamos a morir algún día. Unos antes, otros después, el resto en 2012. Las funerarias lo saben y, en ocasiones, se atreven a promocionarse a través de anuncios tradicionales, lo que supone un auténtico reto:


Sólo se muere una vez. Promoción de los servicios de una funeraria de Bucarest, Rumanía.


“No piense sobre el final al final” y otras perlas cómo “Si puede leer esto, no es demasiado tarde” o “Igual que en los mejores restaurantes. Tendría que hacer una reserva previa” en los carteles para el cementerio cristiano ortodoxo de Saint Michael en Sofía, Bulgaria.

Las funerarias son un negocio que ofrece unos servicios en los que la mayoría de las personas prefiere no pensar. No queremos que nos recuerden sobre la muerte y tenderíamos a ignorar sus promociones. Por eso, los anuncios tradicionales tal vez no sean la mejor táctica de marketing para promocionarlas. Probablemente, las búsquedas en Internet sean más efectivas. Cuando llegue el momento de necesitarlas, funerarias en Barcelona, por ejemplo. Y hablando de páginas amarillas, hace unos años lanzaron una campaña publicitaria llamativamente bien realizada y que expresa el mensaje de la forma más simple posible:



El resto, rosas y verduras, en I Believe in Advertising.

De todos modos, a pesar de sus esfuerzos de marketing, supongo que los servicios de las funerarias no habrán experimentado una pérdida de clientes debido a la crisis económica. La gente sigue muriendo por sus servicios.

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¿Por qué en Ikea siempre acabamos comprando de más?

Dentro de una tienda Ikea no puedes evitar entrar en un estado de perpetua complejidad: estantes repletos de cajas aplanadas marrones etiquetadas con nombres y códigos aleatorios, una linea amarilla que te lleva inexplicablemente por habitaciones cuando lo único que querías comprar eran unos utensilios de cocina. Luego, sólo cuando tu temperatura emocional se ha visto incrementada y puedes sentir un picor de pánico alrededor de tus oídos, te enfrentas a la versión Ikea de atención al cliente: un adolescente mal pagado, entrenado para la desconexión psíquica, que te dirá que se les ha agotado el producto. La próxima entrega no llegará hasta dentro de 2 semanas. No, no puedes realizar el pedido, tendrás que volver a la tienda. ¿Esa otra pregunta? Bueno, tendrás que hacérsela a alguien que esta en los lavabos… eso está a cinco metros siguiendo la linea amarilla y la cola está a tu izquierda.

Es una cita extraída de un antiguo artículo de Guardian [en]. Del orden del 60% de las compras que se llevan a cabo en Ikea no son cosas por las que la gente fue allí a propósito, no estaban en su lista de la compra. ¿Cual es entonces el secreto del gigante sueco?

Resulta que todo se basa en la propiedad de privar de autonomía a los visitantes de la sala de exposición. Lo explica en una charla el profesor Alan Penn, donde describe como los arquitectos utilizan el espacio para vender cosas, de manera que crean patrones de movimiento para llevar a la gente hacia los productos.

Uno de los casos que expone es el de Harrods, los grandes almacenes londinenses. Estaban convencidos de que debían tener algún tipo de problema, pues cada sábado doblaban el número de visitantes, pero las expectativas de ventas no eran las esperadas. El equipo del profesor Penn estudió la relación entre la estructura espacial del local y el flujo de gente moviéndose por éste. Resultó ser que no es que la congestión de personas estaba obligando a la gente a no poder avanzar, sino que las inhibía de echar un vistazo. ¡Realmente les paraba de parar! La gente tenía que seguir moviéndose porque había demasiada presión de la masa que estaba detrás.

Basándose en estudios sobre la estructura espacial concluyeron que uno de los factores que afectan directamente en las ventas es la inteligibilidad. La correlación entre lo local y global. Entre lo que puedo ver ahora mismo y mi posición relativa al gran almacén. Si no sabes donde estás, ¿cómo vas a saber a donde quieres ir?

Sin embargo, cuando llegaron al caso Ikea, se quedaron sorprendidos de que no seguía los patrones que habían encontrado previamente. Tras analizar como el flujo de gente se movía por el local, vieron que el showrooom de Ikea es similar a un sistema urbano. De hecho, lo que haces si vas a Ikea es seguir a la gente alrededor de la tienda. Raramente encuentras gente yendo en sentido contrario, y si lo hacen tienen pinta de estar agobiados. Lo que hacen es crear un entorno completamente desorientativo, pero que aun así tiene una ruta a seguir. Los diseñadores del espacio tratan deliberadamente de confundir al visitante, llevándole a comprar cosas que no están en su lista de la compra. Eliminan su autonomía, la habilidad de actuar con intención.

La ininteligibilidad y la desorientación eliminan tu autonomía. Han ampliado el límite al comienzo de la tienda hacía la sala de exposición y lo han utilizado para eliminar tu reconocimiento de saber donde estás. Tienes que rendirte. Sólo puedes ceder y seguir la ruta que te han propuesto, porque hacer cualquier otra cosa es realmente difícil. De hecho, hay atajos en Ikea. Si quieres puedes ir arriba a la sala de exposición, girar a la izquierda y bajar de inmediato por las escaleras hacia el mercado y empezar a comprar. Los compradores expertos de IKEA lo saben. Parte de la razón por la que disfrutan es porque consideran que tienen experiencia sobre cómo comprar allí.

Te diré el truco. Si quieres saber dónde está el atajo —da la vuelta, está justo detrás tuya. Literalmente.