Una comida por la que morir

No se puede llamar mundo moderno a un mundo en el que más de 50 países aún mantienen y utilizan la pena de muerte. Qué los vinilos y los libros todavía resistan o que se vea alguna que otra cinta VHS tiene un pase, pero lo de la pena de muerte es de juzgado de guardia —bueno, más bien de tribunal supremo en este caso.

Japón y Estados Unidos la siguen aún contemplando y en ambos países se sigue practicando la tradición de ofrecer al condenado una comida especial, la última antes de que sea ejecutado. Una tradición que es en realidad ancestral. En culturas como las griegas, egipcias o romanas se facilitaban alimentos antes de la muerte para afrontar el largo viaje a la otra vida y los aztecas alimentaban a sus sacrificios humanos. La comida más famosa de todas es sin duda La última cena, aquella en la que Jesús sabía que moriría al día siguiente y que consistió en pan y vino en compañía de sus amigos, a.k.a. apóstoles.

David Allen Castillo fue condenado a muerte por el asesinato en 1983 de una mujer a la que apuñaló varias veces durante el robo en una licorería en Texas. Ya desde el corredor de la muerte, la petición para su última ingesta la conformaban 24 tacos, 6 enchiladas, 6 tostadas, 2 cebollas, 5 jalapeños, 2 hamburguesas de queso, un batido de chocolate, un litro de leche y un paquete de Marlboro. Al final se le quedó en 4 tacos [en], que los penitenciarios tienen sus propias reglas incluso para la última dieta.

El mismo Departamento de Justicia de Texas mantenía una web desde la que el público podía revisar las últimas dietas de cada prisionero sentenciado a muerte. En 2003, esta página web se cerró debido a diversas quejas que tachaban la información de fetichista y morbosa. Basándose probablemente en estas listas, el británico James Reynolds ha realizado una serie de fotografías documentando estas peticiones a las que ha llamado Last Suppers (Últimas cenas):








Otros trabajos interesantes de este recién graduado (al que vale mucho la pena ojearle el portfolio) :


6-Pack Typeface (La tipografía 6-pack): alfabeto y números hechos con los anillos de plástico de los packs de 6 latas.


Far Foods: un envasado alternativo para los supermercados. Muestra la distancia desde la que viajan los alimentos al estilo de las tarjetas de embarque.

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4 responses to “Una comida por la que morir”

  1. Me gustaría saber cual es vuestra fuente en relación a David Castillo. La razón es que a princiìos de los 90 hice un documental sobre él para Documentos TV, de TVE, tal como apunto en mi blog personal. La última noticia que tenía sobre David la supe a través de Amnistía Internacional que me comunicó su ejecución en septiembre del 98, pero no conocía detalles como este.
    Saludos.
    Juanma Blázquez

  2. xema says:

    Acabo de leer el post de Noviembre sobre David Castillo en tu blog. No me imaginaba que alguien que ha vivido tan de cerca el caso pasara por aquí!

    La información sobre su petición para la última comida la he extraído de la web que tenía el Departamento de Justicia de Texas en la que las exponían. Fue cerrada en 2003, pero gracias a Archive aún la podemos consultar.

    Brian Price, quien se dedicaba a preparar las comidas de los condenados en el corredor de la muerte de Huntsville, comenta sobre la de David Castillo:

    “David Allen Castillo requested 24 tacos in 1998 and got 4.”

    Espero que te haya resuelto las dudas ya que creo que las fuentes son correctas. De paso, ten mi admiración por tu trabajo!

  3. Gracias por el dato.

  4. […] 10, 2010 Una comida por la que morir | MakeMeMinimal. «David Allen Castillo fue condenado a muerte por el asesinato en 1983 de una […]

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