Muebles con las letras del alfabeto

La última vez que lidié con Ikea no fue tan dramático. Con la serenidad que proporciona la experiencia, llamé a un taxi mueble y le pagué a un vecino aficionado al bricolaje para que me montara e instalara lo que restaba de cocina.

Corre por ahí una ingeniosa publicidad del servicio de montaje de Ikea, que no está protagonizada por Billy desgraciadamente, pero que una vez más muestra la desesperación a la que puede llegar uno con el mobiliario sueco.


Ahí no acaba la cosa, porque esto me ha recordado inmediatamente a SET26, una colección de muebles de diseño que conforman las letras del alfabeto. Cada armario está hecho a mano por una empresa suiza que les da un acabado perfecto y los vende al precio aproximado de (sic) 1.500 € cada uno.


Aquí es cuando me pregunto de nuevo por que no tendrá Ikea algo parecido por 300 €, ni que sea una sencilla “I” que por algo se empieza. Os dejo para acabar con un generador de nombres para muebles suecos. Cualquier parecido con Ikea es pura coincidencia. Al menos a mi me sale el que es sin duda mi mueble favorito, la cama:

¿Quién sabe cómo construir un ratón?

Nadie, literalmente nadie. No hay nadie en este planeta que sepa como construir un ratón de ordenador. Lo digo seriamente. El presidente de la empresa que fabrica los ratones no lo sabe. Él sólo sabe como llevar una empresa. Aquellos que están en la cadena de ensamblaje tampoco, porque no saben como perforar en busca de petróleo para construir el plástico, y así sucesivamente. Sabemos algunas de las pequeñas partes, pero nadie sabe como construirlo entero.

Matt Ridley: When ideas have sex [TED Talk, Min 13:41]

La sociedad ha conseguido, a través del trueque y la especialización, tener la capacidad de hacer cosas que no llegamos a entender.

Senioritas

De vez en cuando nos gusta destacar algunas acciones de arte urbano en este mediocre blog. Esos escaparates efímeros situados en las calles de ciudades de medio mundo. En esta ocasión, Collective CC de Lisboa ha acertado plenamente con la intervención “Senioritas”:

La mayoría de los que viven o visitan Lisboa y el resto de ciudades del sur de Europa saben que, por experiencia, existe un grupo de mujeres con vista de lince que pasan sus días vigilando las calles desde sus ventanas. Una llamada telefónica basta para informar de cualquier actividad sospechosa a la policía y, en realidad, actúan como una versión alternativa del circuito cerrado de televisión para estos barrios.

Así que han contextualizado la función de estas mujeres colocando secretamente señales debajo de las ventanas de estas señoras que son una copia exacta de la identidad visual de la empresa Securitas.



Visto en Wooster Collective.

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